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Sanremo no es sólo un festival de música, sino un fenómeno cultural que abarca generaciones y disciplinas artísticas. Su magia se extiende mucho más allá del escenario Ariston, influyendo en el mundo de la música, el arte y el espectáculo. Cada año, la ciudad se convierte en un escaparate resplandeciente, un lugar donde confluyen creatividad y visibilidad. Entre notas, colores y focos, es aquí donde nacen nuevas inspiraciones, y es aquí donde cada evento se convierte en una oportunidad para contar su propia historia, a través de formas de expresión únicas y originales.
El montaje de la Victoria Morgana se diseñó para sumergir a los invitados en un ambiente refinado y sofisticado, en armonía con las tendencias del arte floral.
Cada detalle se diseñó para maximizar el contexto y crear una experiencia visual integrada y atractiva. De un simple escenario para la noche, nuestro montaje se ha convertido así en un punto de encuentro elegante y sofisticado.
El escenario no era sólo un decorado, sino un punto de llegada. La gente llegaba, miraba a su alrededor, sentía algo sin saber muy bien qué. Un juego de luces, formas y detalles diseñado para decir sin necesidad de palabras. La atmósfera hizo el resto.
No hacía falta nada más. Bastaba con estar allí.